
Este post, igual que el anterior, está basado en hechos 100% reales y comprobables. La historia se remonta hace algunos años cuando en mi casa todavía existía la penosa tarea de compartir el auto con mi hermana (ahora la wailona se pegó el alcachofazo y cumplió el sueño del auto propio).
Retomemos, no hay nada más rico que esos días en los que uno no tiene nada que hacer, en los que concientemente se ordena la abultada agenda para despejar todo quehacer académico y/o doméstico. Pero es justamente en esos días en los que las madres, padres, hermanas y hermanos se encargan de llenarlo de compromisos: lleva el auto al garage, limpia la piscina (sí, en Providencia también hay piscinas) y hasta insólitos: limpia la alfombra del comedor.
Esa vez fue la Rosarito la que rompió mi rutina Limón Soda. Me llama con esa voz dulzona en la que se puede anticipar un temible favor. "Voy a la casa de la Juanita (protejamos a esta nueva Juana), me queri ir a buscar a la vuelta?", me dice. Y remata con el terrible "es que vive al lado de la casa". Esta es la frase que hace de la petición una obligación.
Con espíritu desprendido y generoso partí a buscarla y llego a la calle de la Juana cerca del metro Tobalaba. Aplico intermitentes y como era período estival bajo el vidrio. Pasaba el tiempo y mi hermanita no se asomaba. Empiezo a recorrer el paisaje con la vista, borrachitos a la derecha y secretarias a la izquierda. "Bah! Qué raro, 1:30 am y estas afanosas mujeres siguen en su hora de colación", pensé inocente. Las chiquillas eran como la versión chilena del cuartel de las feas de Betty la fea, casi todas mujeres mayores que había botado la ola. De repente la secretaria-reina empieza a caminar a mi auto. Se apoya en mi ventana y muy suelta de cuerpo me dice "Qué onda?". Yo no entendí bien, al principio pensé que me preguntaba la hora o algo así. Un vistazo rápido a su ropa que incluía una mini y tacos bien altos me confirmaba mis terribles sospechas: la madurona mujer era lo que mi abuela Concha conoce como "una niña de bien que se conduce mal".
"Mmm, no gracias, estoy esperando a alguien", le digo medio trabado. Su cara mal pintada a pocos centímetro de la mía me desconcentraba.
La muchacha, ofendida, da la media vuelta y empieza a caminar con sus tacos-zancos. Se acerca a sus compañeras de...trabajo? y les dice que yo no estaba ni ahí. Pobres, seguro que pensaron que las cambié por una más joven! Subo el vidrio, prendo el auto y rezo para que se aparezca mi hermana, ojalá sin una mini ni tacos. Aparece! y vestida como la señorita (o señora?) que es. Como película de acción acelero y ella se sube casi al vuelo.
En la calle se quedaron las chiquillas y una parte importante de mi inocencia!
wajjajajajaja!!!! hay probabilidades de que una de ellas sea "the real JUANITA??? (aquella Juanita que "nos entiende a las mujeres???)
ResponderEliminarExcelente historia! me rei sola todo el rato!
Saludos Phalelin!
Mish gusto de grande salió el cabrito este y dps anda alegando que tiene autoestima baja
ResponderEliminarUna pregunta ese día ibas con anteojos?
Besos
jajajaja si, capté todo los detalles de la mujer. Si quieren descripciones puedo decir que se parecía al payaso de Alegría! Copia el link de abajo pa que te hagai una idea!
ResponderEliminar(http://sp3.fotolog.com/photo/51/13/119/pompomm/1214229590020_f.jpg)
Saludos y sigan comentando!
Rafa:
ResponderEliminarAhora entiendo por que me causas tanta simpatía, que manera de reir con tu forma de escribir!!! y bueno con lo que escribiste!!! jajajaja, excelente!!
Pacita Santibáñez
jajajaja Rafiki!!!!
ResponderEliminarseco! en verdad que muy buen escritor, me rei todo el rato que estuve leyendo!!!
sige escribiendoooo
eso si, nada que me involucre jajaja
un beso!
Momentito ... Gonzaaaaalooooooo!!!
ResponderEliminarjajajajaja la mejor parte de este escrito es tu abuela. Gran referente moral. Bueno, también la parte en que perdiste la inocencia (vaya a saber Dios qué significa eso).
Jajajajajaja.... Una mujer de bien que se conduce mal... genial....
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